ACTUALIDAD | Noticias | 29 MAR 2018

La seguridad, el último escollo para la implantación del coche autónomo

Cada vez está más presente el término de vehículo autónomo y más cerca su concepto. Nos acercamos a un medio de transporte donde desaparecerá el papel del ser humano como conductor y donde todos los integrantes pasarán a ser pasajeros, pero para ello es vital asegurar el aspecto de la seguridad.
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Cristina Cueto García

El coche autónomo asoma a la vuelta de la esquina. Importantes marcas del sector del automóvil y la tecnología ya han llevado a cabo diferentes pruebas con éxito, pero ¿cuándo se implantarán realmente? ¿Qué camino se debe seguir? ¿Está preparada la sociedad para este cambio? De momento hay muchas dudas, destacando las que atañen a temas de seguridad, legales, éticas y prácticas.

Para la NHTSA, el equivalente a la DGT en Estados Unidos, los niveles de conducción se clasifican del cero al cinco, siendo cero la conducción manual y el cinco el coche plenamente autónomo, sin necesidad de ningún conductor.

Conseguir vehículos con conducción autónoma de nivel 5 —o lo que es lo mismo, sin ningún tipo de intervención humana— es un objetivo aún lejano en el tiempo. Los más optimistas, como Elon Musk, apuntan a que en un plazo de dos o tres años ya podremos ver los primeros coches completamente autónomos circulando por nuestras calles, mientras que en el otro lado también los hay que piensan que esa idea futurista aún está demasiado lejos.

Según Goldman Sachs, en el año 2030 el 60% de los coches vendidos en Estados Unidos serán autónomos. No obstante la predicción de fechas varía según la fuente. En un estudio llevado a cabo por PwC señalan que hacia 2022 saldrán al mercado los primeros vehículos cercanos al nivel 4 de automatización y que en 2030 todavía entre el 85% y el 90% de los coches seran conducidos por personas. Lo que sí parece más seguro es que la velocidad del cambio dependerá no solo del desarrollo tecnológico sino también y sobre todo de la capacidad que tengamos en dotarnos de una regulación.

La tecnología a nivel de hardware ya se ha demostrado que funciona, pero el software y sobre todo los temas relativos a la legislación tienen mucho que evolucionar aún. Para que un coche pueda circular en un entorno caótico como el tráfico únicamente bajo el control de un ordenador aún se necesita tiempo y  mucho estudio.

Seguridad física

Es uno de los puntos que más trabajo requiere dada su importancia. La conducción automatizada traerá muchas ventajas. En la actualidad ya circulan por nuestras carreteras y ciudades vehículos dotados de sistemas de asistencia como por ejemplo el sistema de aparcamiento automático o la frenada automática de emergencia, hasta hace poco reservados para modelos más de alta gama. Según un estudio del proveedor de tecnologías de Bosch el sistema de frenada automática de emergencia podría evitar 270 muertes al año en accidentes de tráfico.

Para garantizar la seguridad, los vehículos irán dotados con más de 20 sensores, cámaras, radares y un escáner láser. Este mecanismo dará al coche de una 'visión' de 360 grados, superior a la de un conductor humano procesando los elementos cercanos, así como otros vehículos y señales de tráfico de forma ultrarrápida.  Arturo Rojo, responsable de la plataforma técnica del RACE, incide en estos elementos como indispensables para la seguridad: “La evolución en los sistemas seguridad del automóvil en los últimos 20 años ha experimentado un crecimiento sobresaliente en nuevos sistemas y tecnología. Si comparamos los sistemas de seguridad de un coche de hace 20 años con uno de ahora hay un abismo de diferencias. Con la implantación de los coches autónomos, la seguridad física de las personas debe sufrir una evolución  paralela, pero creemos que debe estar enfocada en los sistemas de detección y de conducción, es decir cámaras, láser, sensores, actuadores, etc. Son los que permiten que el coche pueda ser conducido de manera autónoma, garantizando la seguridad del conductor así como la de los peatones”. 

Las pruebas apuntan a que estos vehículos autónomos incrementarán la seguridad. Actualmente el 90% de los accidentes están causados por errores humanos, por lo que sería una forma de evitar un importante número de daños. De hecho algunas fuentes hablan de que en 2050 la siniestralidad podría haberse reducido en torno a un 80% debido al uso generalizado del coche autónomo

Según esto, todo parecen buenas noticias pero ¿cómo van a controlarse tantos sistemas, cámaras y sensores?. 

Puedes leer el reportaje completo aquí, un contenido disponible en la última edición de CSO Digital. 

 

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