PROTECCIÓN DE DATOS | Noticias | 07 JUN 2018

“El cibercriminal reinvierte lo obtenido por fraude en desarrollar nuevas medidas”

Así de contundente se ha mostrado Diego Palomino, Inspector Jefe de Grupo en la Comisaría Judicial de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de nuestro país, quién ha liderado una interesante charla sobre prevención del fraude en el IX Encuentro Nacional de Gestión de Riesgos organizado por APD y Deloitte.
Evento Gestión de Riesgos
Diego Palomino, Inspector Jefe de Grupo en la Comisaría Judicial de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de nuestro país interviene en el IX Encuentro Nacional de Gestión de Riesgos
Alfonso Casas

El Inspector Jefe de Grupo de la Unidad Central de Ciberdelincuencia ha expuesto a los asistentes la problemática que plantea el fraude de tarjetas y sus tipologías específicas, enfatizando que el mayor problema es llegar a detectarlo y conseguir pruebas contra los infractores. Ni que decir tiene los beneficios económicos que ofrece a los ciberdelincuentes, con casos en los que han conseguido hacerse con 70 millones de euros en una sola noche, con operaciones internacionales en las que llegan a estar implicadas personas de 27 países diferentes. A los problemas asociados a la complejidad de las investigaciones se le ha unido en los últimos años el hecho de que el fraude se haya vuelto mucho más internacional, lo que dificulta seguirle el rastro.

Skimming, Carding, hacking/cracking, phishing pharming, blackbox, o eavesdropping son solo algunas de las modalidades más habituales que se dan tanto en el fraude online, como en el de las tarjetas físicas de pago. En nuestro país, actualmente el fraude físico supone el 40% frente al 60% que incide en las operaciones de ecommerce. Operaciones llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad han permitido erradicar en nuestro país prácticas como el skimming (copia o clonado de tarjetas de crédito) siendo su repercusión muy residual.

Es por ello que el Inspector apela por fomentar una mayor colaboración entre el área público y privada con el fin de poder coordinar acciones y reducir los tiempos desde que es detectado el fraude hasta que se consigue poner fin a una operación. “Entre las ingentes cantidades de dinero que perciben de sus acciones, los ciberdelincuentes reinvierten parte de lo obtenido en aplicar nuevas medidas para seguir defraudando”, alerta el Inspector Jefe del Grupo de la Unidad Central de Ciberdelincuencia. Como aspecto positivo, la implantación de nuevas tecnologías como es el caso del chip inteligente en las tarjetas, ha permitido que cierto tipo de fraude haya migrado a otros países en los que se sigue operando con tarjetas de banda magnética.

Diversos expertos en nuevas tecnologías, protección de datos y prevención de fraude, han debatido sobre las claves que deben desplegar las organizaciones para contar con una estrategia resiliente. La irrupción de nuevas tecnologías disruptivas, unidas a los cambios que están produciéndose en materia legislativa, están propiciando que los cibercriminales puedan campar a sus anchas en materia de delitos fraudulentos físicos y online. Las compañías deben disponer de equipos cada vez más capacitados y coordinados para evitar situaciones de riesgo y hacer frente a las distintas modalidades de fraude.

 

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