TENDENCIAS | Noticias | 22 JUL 2014

Lastres de seguridad y productividad con los servicios de webmail

Vivimos el auge de la nube, del cloud computing. Pero, ¿nos hemos parado a pensar, de verdad, si merece la pena invertir en tecnologías que dejan en manos de terceros elementos extremadamente sensibles de nuestra infraestructura?
Maxim Masiutin, CEO de Ritlabs
Maxim Masiutin, CEO de Ritlabs

 

Nos movemos por modas. A la hora de vestir, sin duda, pero también a la hora de elegir un destino de vacaciones, un coche o incluso una tecnología. Y de la misma manera que hace unos años todos los CIOs buscaban cómo ser sostenibles y adoptaban políticas de Green IT en sus departamentos, ahora vivimos el auge de la nube, del cloud computing. Pero, ¿nos hemos parado a pensar, de verdad, si merece la pena invertir en tecnologías que dejan en manos de terceros elementos extremadamente sensibles de nuestra infraestructura?

 

Pongamos como ejemplo, el correo electrónico. Si bien es cierto que contar con un servidor en la nube tipo webmail nos puede ofrecer ciertas ventajas, no siempre es la panacea. Por ejemplo, en lo que se refiere a productividad. Un ejecutivo que pase muchas horas viajando no podrá utilizar su correo web en un vuelo, ya que necesitaría estar conectado a Internet para poder visualizar los mensajes. O si un mismo profesional trabaja con diferentes cuentas de correo, tendrá que identificarse cada vez para poder cambiar de usuario, con el tiempo perdido que ello supone. Además, para un trabajador que procesa cientos de mensajes al día, una herramienta de webmail puede suponer graves pérdidas de tiempo, ya que el servidor tiene que manejar cada mensaje de forma remota: un segundo más puede no parecer mucho tiempo, pero cuando se acumulan cientos o miles de segundos (sobre todo si dependemos de una conexión wifi pública a la hora de realizar tareas tan sencillas como un simple borrado de mensajes), la eficiencia decae de forma preocupante

 

Si, por otro lado, hablamos de seguridad, existen varios casos ya en los que un fallo de servidor ha provocado la pérdida de miles de correos para los usuarios de servicios de webmail que, además, no suelen permitir la exportación o la creación de copias de seguridad, por lo que tenemos que confiar a ciegas en el proveedor del servicio. De la misma manera, hoy en día utilizamos el correo para cualquier tipo de comunicación, incluso la más sensible, como el envío de planos, documentos estratégicos, datos bancarios o incluso informes médicos. Un ataque a los servidores del proveedor puede poner en jaque toda nuestra información privada y dejarla a la luz de cualquier delincuente. Y sin necesidad de ponernos tan trágicos, algunos proveedores utilizan la información que encuentran en la bandeja de entrada para personalizar los anuncios que nos muestran los portales de búsqueda, es decir, invaden nuestra privacidad para sacar negocio.

 

Desde otro punto de vista, aunque el correo alojado en el ordenador, lo que se conoce como Desktop Mail, puede implicar que el usuario precise de su propio dispositivo siempre que quiera acceder a sus mensajes, se trata de una herramienta que tiene claras ventajas y que la posicionan como la solución idónea para los profesionales, como por ejemplo, acceder a diferentes cuentas de correo –y leer, responder, borrar mensajes…-  desde una sola interfaz; trabajar en modo offline y de forma mucho más segura con copias de seguridad y otros elementos como PKIs, encriptación o firma digital; o incluso incrementar enormemente la productividad del profesional, mediante la creación de reglas o filtros, con envíos masivos de mensajes conectados a bases de datos; y almacenar archivos en el disco duro o en discos externos sin necesidad de pagar extra por almacenamiento masivo en el proveedor cloud.

 

En definitiva, cualquier usuario debe decidir qué anteponer a la hora de elegir el tipo de correo con el que trabajar -acceso prácticamente universal a los mensajes o mayor productividad para los trabajadores y más seguridad para los contenidos que comparte con socios, partners o clientes- y olvidarse de modas pasajeras que pueden ponerle a la vanguardia del sector ahora pero hacerle sufrir en el futuro cuando las tendencias cambien.  

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