TENDENCIAS | Noticias | 13 AGO 2015

SAIS, un seguro de vida para las empresas

Si se habla de seguridad, por regla general se piensa en virus, gusanos, troyanos, ciberataques, robo de datos, suplantación de identidad, o ataques de denegación de servicio. Pocos usuarios piensan en los problemas que puede acarrear no contar con un Sistema de Alimentación Ininterrumpida (SAI).
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CSO

Tradicionalmente, los SAIS (Sistemas de Alimentación Ininterrumpida) han sido concebidos como equipos destinados para la gran cuenta. Este concepto es erróneo ya que, a día de hoy, tanto la tecnología como las diferentes normativas que se están aplicando, están haciendo que el sector sea un segmento en expansión que puede ser muy aprovechado por el canal de distribución informático español.

Aunque en España, el suministro energético es más que óptimo, contar con un Sistema de Alimentación Ininterrumpida (SAIS) es una máxima, ya que permite a las empresas comprar la tranquilidad y la seguridad necesaria para que en caso de que se produzca un fallo eléctrico las infraestructuras empresariales continúen funcionando con total normalidad. No hay que olvidarse que de sufrir un corte de suministro, las empresas, independientemente de su tamaño, tendrían que hacer frente a una serie de problemas que, en el peor de los casos, puede desembocar en la desaparición del negocio.

Uno de los problemas más comunes a los que puede enfrentarse un equipo informático es un problema de suministro eléctrico, que afecte a cualquiera de los componentes de nuestro sistema, una subida repentina de la tensión, o, tener que parar o perder el trabajo realizado en las últimas horas porque se ha ido la luz en nuestra empresa y no hay nada grabado.

¿Qué ocurre tras un fallo del suministro eléctrico? Si se han realizado copias de seguridad se pueden recuperar los datos. No obstante, también hay que buscar respuesta a otra serie de preguntas como

¿Qué ocurre con el disco en el que se alojan? ¿Qué ocurre con el resto de componentes de nuestro ordenador? ¿Y con los monitores o impresoras? ¿Cuánto nos puede suponer tener que cambiar uno o varios de estos elementos por un problema relacionado con el suministro eléctrico? Como de costumbre, el remedio es más caro y traumático que la prevención.

Todos estos motivos hacen que disponer de un sistema de alimentación ininterrumpida equivaldría a disponer de una funda para las gafas o para el tablet o una carcasa para el móvil. Casi todo el mundo compra estos accesorios ante la posibilidad de que estos equipos se caigan.

Además, un sistema de alimentación ininterrumpida permite mantener la sesión de trabajo abierta el tiempo suficiente como para poder grabar convenientemente el trabajo con el que estamos, los datos importantes para la empresa, y apagar los sistemas de forma segura. En el caso más grave, impide que una subida de tensión o una pérdida de suministro provoquen un fallo sistemático en nuestra instalación informática y nos veamos forzados a sustituirla, con el consecuente desembolso económico.

Además, no se trata de una adquisición de coste elevado en la mayoría de los casos y, para aquellas infraestructuras que precisen una inversión mayor, el coste de los sistemas de alimentación ininterrumpida siempre son menores que los costes de la alternativa.

Y es que no conviene olvidar que la tecnología y el suministro energético están íntimamente relacionados, y que los productos informáticos son muy sensibles a los cambios, fluctuaciones o interrupciones en este suministro, razón de más para apostar por la prevención. 

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