TENDENCIAS | Noticias | 06 MAR 2018

El ciberfraude, uno de los principales delitos que sufren las empresas españolas

La apropiación indebida de activos es el principal tipo de delito del que son víctimas las empresas españolas seguido de la corrupción y el soborno, la manipulación contable, y el ciberfraude.
fraude
Redacción

Más de la mitad de las empresas españolas ha sido víctima de algún delito económico en los últimos dos años.  Así se refleja en la Encuesta mundial sobre fraude y delito económico 2018, que cada dos años elabora PwC a partir de la opinión de más de 3.000 compañías en todo el mundo.

Desde 2009, el porcentaje de empresas españolas afectadas por fraudes y delitos económicos ha crecido casi veinte puntos –del 35% al 54%-.  Un incremento que tiene que ver con el desarrollo de las nuevas tecnologías y, paradójicamente, con una mayor implantación y efectividad de los mecanismos de detección y la creciente preocupación en las organizaciones por el fraude económico.

La apropiación indebida de activos es el principal tipo de delito del que son víctimas las empresas españolas seguido de la corrupción y el soborno, la manipulación contable, y el ciberfraude.  Precisamente, los encuestados consideran que los delitos derivados de los ciberataques van a ir ganando peso significativamente durante los próximos dos años y aumentando tanto en número como en impacto en las organizaciones.

En las empresas españolas, el 50% de los fraudes que se producen son cometidos por alguna persona de dentro de la organización, mientras que un 33% vienen de fuera de la compañía. En cuanto a la autoría de los fraudes internos, la práctica totalidad los realizan miembros del equipo directivo y cargos intermedios.  Mientras que en el caso de los delitos externos, las responsabilidades se reparten entre los proveedores 42%, consumidores/clientes 50%, hackers 25%, intermediarios 25% y competidores 8%.

“El fraude, en cualquiera de sus categorías y, en especial, el cibercrimen, ha derivado en nuevas amenazas que afectan a todas nuestras organizaciones, como consecuencia de la vertiginosa rapidez con la que evoluciona la tecnología y la dificultad de las organizaciones en encontrar el equilibrio entre la oportunidad y el riesgo que conlleva”, explica Javier López Andreo, socio responsable de Forensic en PwC. “Por ello, en este contexto económico y tecnológico, y ante el aumento de los casos de fraude detectados y su repercusión, es indispensable, seguir desarrollando medidas de prevención que eviten los daños y minimicen la presencia de los delitos económicos en las organizaciones.  La utilización de técnicas de detección de fraude basadas en tecnologías de análisis predictivo de datos está siendo cada vez más relevante en la prevención y detección de delitos económicos”.



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