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'Electrosmog': ¿son los límites a la radiación electromagnética demasiado laxos?

Para abordar esta problemática, el grupo eMedB ha desarrollado la aplicación EMF Sentinel, que protege a las personas frente al electrosmog al cuantificar una aproximación a la densidad de potencia observada en la proximidad de una localización.

radiación electromagnética
Foto de FlyD (Unsplash).

Durante los últimos años, el tráfico de datos cursado sobre redes móviles no ha cesado de crecer. Las estadísticas y predicciones de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones muestran que, en los últimos años, y en los siguientes, el ritmo de crecimiento de esta métrica superará el 100% anual (duplicándose, al menos, cada año). 

Este fenómeno, indudablemente, está generado un aumento constante de la exposición a energía/campos electromagnéticos generados por las señales de radiofrecuencia emitidas tanto desde estaciones base como de terminales móviles, dando lugar al término electrosmog para designar la polución electromagnética (invisible) asociada a distintas fuentes de radiación (donde se incluyen también redes Wi-Fi, electrodomésticos o incluso redes de transporte de energía eléctrica). 

Esencialmente, existen dos tipos de radiación: la ionizante, asociada a frecuencias superiores a 300 Ghz, la más peligrosa, ya que puede generar alteraciones a nivel molecular/atómico; y la no ionizante que, si bien no es tan peligrosa, se ha acreditado que genera cierto calentamiento celular en exposiciones de cierta duración que no conviene despreciar. 

En este sentido, en 2011 un grupo de trabajo de la Asociación Internacional para la Investigación en Cáncer definió la radiación electromagnética como potencialmente cancerígena. Si bien no se ha podido demostrar científicamente una relación directa entre la exposición a radiación electromagnética y la ocurrencia de cáncer, es cierto que tampoco se pueden soslayar ciertos efectos negativos en la salud (como dolores de cabeza, pérdida de memoria, ruidos de oídos, entre otros) que percibe una parte de la población que se declara como electrosensitiva, que según estadísticas alcanza el 8% en Alemania o el 4% en Reino Unido. Noticias como la del iPhone 12 retirado en Francia por emitir demasiado conforme a la métrica SAR (Specific Absorption Rate), que generaron cierto ruido, demuestran la existencia de una creciente preocupación al respecto. 

Consciente de la posible relación entre las radiaciones electromagnéticas y la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) promovió la creación del panel ICNIRP (Comisión Internacional de Protección de Radiación No Ionizante, por sus siglas en inglés) cuyas recomendaciones en relación con valores umbrales de exposición a fuentes de radiación no ionizantes son la base de la mayoría de las normativas estatales al respecto. En el espectro donde se ubican las redes de acceso radio de comunicaciones móviles (2G, 3G, 4G y 5G) e inalámbricas de área local, entre 400 Mhz y 6 GHz, esencialmente, los umbrales de densidad de potencia varían entre 2 W/m2 y 10W/m2. 

Sin embargo, una parte no despreciable de la comunidad científica de referencia opina que estos límites son demasiado laxos y, de acuerdo, con un principio de precaución se deberían adoptar niveles mucho más bajos. Dicha comunidad publicó en 2007 el estudio The Bioinitiative Report, que señala que los efectos de la radiación electromagnética son más acusados en niños, donde la masa ósea/craneal está todavía en desarrollo, y donde, por tanto, las ondas electromagnéticas son más capaces de penetrar en tejidos. De acuerdo con el informe, los límites de radiación para personas electrosensitivas deberían situarse en el entorno de 100 µW/m2, o más restrictivamente, y pensando especialmente en la población infantil, de acuerdo con su nueva formulación de 2012, en niveles de 3-6 µW/m2.  

Por otro lado, algunos países como Eslovenia, Grecia, Italia o Lituania, dentro de la Unión Europea, han adoptado umbrales más restrictivos que los fijados por ICNIRP (que seguimos en España), con límites situados entre el 10% y el 50% de dichos umbrales, aproximadamente. 

Ante esta problemática, el grupo eMedB ha decidido abordar el desarrollo de una app móvil, EMF Sentinel, capaz de cuantificar una aproximación a la densidad de potencia observada en la proximidad de una localización determinada mediante la extracción de niveles de señales recibidas provenientes de estaciones base móviles, puntos de acceso Wi-Fi y fuentes Bluetooth extraídos de un terminal móvil ubicado en dicha localización, midiendo la contribución del canal de bajada (downlink) a la exposición global experimentada por las personas ubicadas en la proximidad del terminal móvil “sensor”. 

El roadmap de desarrollo de EMF Sentinel indica su lanzamiento durante el mes de abril de 2024, si bien el equipo de desarrollo de la app estará inmerso en una evolución continua de la misma, enfocada tanto en la optimización de la exactitud de los cálculos de exposición como en la cuantificación de la contribución a dicha exposición del canal de subida (uplink) de redes móviles, retorno del terminal móvil a la estación base, que se estima puede llegar a suponer el 90% de la radiación asociada al consumo de servicios móviles. 

eMedB_EMF Sentinel, permitirá, en resumen, la protección de la salud de las personas frente al electrosmog, extendiendo el radio de protección al núcleo familiar cercano, así como a comunidades más amplias de las que pueda formar parte el usuario.  

eMedB se va a materializar en una asociación constituida por dos ingenieros españoles para concienciar acerca de este fenómeno mediante la difusión de información relevante relativa al electrosmog y estimular la participación de asociados vía foros de discusión y otras herramientas, desarrollando en paralelo una familia de aplicaciones que permitan tomar al usuario y su entorno las mejores decisiones de protección de su salud. Estas herramientas son EMF Sentinel y EMF Sentinel Advanced (herramienta de medición del uplink y de creación de comunidades amplias de usuarios vinculados por elementos comunes).  

 

 

El autor de este contenido es Rubén Pozuelo Grimaldos, cofundador de EMF Mobile Detection Biosolutions (eMedB).

 

 

 

En colaboración con eMedB.



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