"Internet no aporta ventajas a los ciudadanos si no se pone el foco en su protección"

Néstor Serravalle, director internacional de ventas de VU Security, explica las particularidades de la identidad digital en una sociedad que cada vez opera más en Internet.

Néstor Serravallle, VU Security
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Mario Moreno/ Imagen: Juan Márquez

Oriunda de Argentina, la compañía especializada en la protección de la identidad del usuario y el fraude digital, VU Security, acaba de desembarcar en España como puerta al mercado europeo, tras más de 13 años de andadura en Latinoamérica. Además, ha comenzado con un ritmo frenético gracias a una ronda de financiación que ha cerrado, por valor de 12 millones de dólares que incluye a Wayra, el brazo de inversión de Telefónica. Con una visión de plataforma, asegura Néstor Serravalle, director internacional de ventas de la firma, su trabajo, que también se extiende a reuniones con gobiernos y administraciones públicas, pasa por “mejorar la calidad de vida en el mundo digital”.

En el nuevo paradigma de seguridad hablamos de personas y dispositivos y no del perímetro corporativo. VU Security basa su estrategia en la protección de la identidad ¿Qué ofrece a este respecto?

Curiosamente, nuestra compañía ya tiene más de 13 años y nacimos con el concepto de mejorar la calidad de vida en el mundo digital, que en los últimos tiempos ha explotado. La pandemia ha sido el gran transformador digital del mundo. Pero la velocidad de las organizaciones al hora de entregar servicios en esta esfera hace que aparezcan brechas y nuevos desafíos. El único perímetro que hoy se puede defender para mantener seguras las transacciones y a las personas es la identidad digital, que ha ganado el espacio que en algún momento tuvo el carnet de identidad, con otras complejidades que nos llevan a innovar. Nuestro foco es la identidad digital, el manejo seguro de cualquier transacción en línea y la prevención del fraude. A fin de cuentas, no existe la posibilidad de que Internet entregue ventajas a los ciudadanos si no hay un fuerte foco en la protección.

Un estudio interno de la compañía pone de relieve que el fraude bancario con tarjetas de crédito se ha incrementado un 3.000% desde el inicio de la pandemia de la COVID-19. ¿Cómo se suman las plataformas tecnológicas a la labor de concienciación para prevenir este fenómeno?

Nosotros pensamos en la ciberseguridad como una plataforma, entregamos soluciones específicas para casos específicos. El problema de la ciberseguridad es que nace con la identidad digital y termina en el momento en el que la persona decide salirse de un sistema. Cada uno tenemos millones de identidades digitales y la gestión de esto es absolutamente anárquica. Los ecommerce son una fuente de obtención de información, pero, ¿quién la utiliza? ¿Quién la administra? No es tan fácil saberlo por más que haya mucha normativa. Hay una necesidad de cambio de paradigmas, porque la identidad nos pertenece a nosotros y no a los negocios. Estamos convencidos de que el poder reside en el usuario. Cuando esto avance, el problema sería quién usa la identidad digital. Y el ciudadano debe decidir para qué casos se puede utilizar. En ese caso la organización solo adquiere permisos dados por la persona. Luego, también se tendrá que respetar el derecho al olvido. El fraude aumenta porque nosotros somos bastante descuidados con respecto a nuestra identidad. Entregamos nuestros datos en Internet sin mucha concienciación. El mundo digital es necesario, pero debemos adelantarnos al futuro para que no sea devastador.

¿De qué manera trabajáis con las administraciones y las instituciones para crear estándares y regulaciones?

Nosotros nacimos en Argentina, pero hoy operamos en más de 27 países. Durante muchos años nuestro foco fue Latinoamérica, y allí nos encontramos con el desafío de que los estados nos otorgan, como derecho, una identidad, que te da, a su vez, derechos y obligaciones. Con esa conceptualización, hemos hecho mucho trabajo de concienciación y de intercambio de información con los gobiernos para tratar de que se implementen conceptos en la mayoría de países. Europa está más avanzada, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, de sus siglas inglesas) es realmente una buena normativa. Pero, aunque parezca mentira, ya está quedando obsoleta, porque los ciberdelincuentes actúan más rápido que nosotros. Y, no solo ellos, hay estados y empresas que no hacen una utilización correcta de nuestros datos. Hay que estar permanentemente incentivando a los gobiernos y a las administraciones supranacionales a que tomen el control y recomienden marcos normativos que mejoren lo presente.

Lea la entrevista completa en la revista digital 'ComputerWorld'

 

 


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